martes, 16 de junio de 2015

Claro que podemos conseguir lo que queremos

Felipe VI ha retirado el título de duquesa de Palma a su hermana Cristina. Me vale para expresar algo que llevaba tiempo pensando y no le daba forma.

No voy a hablar sobre lo que me parece la Monarquía. Simplemente diré que si no es una institución creada “por la gracia de Dios” (que no lo creo), será que lo ha sido por la “gracia de los hombres” y su máximo representante en cada momento debe su cargo a ser hijo de su padre. Argumento totalmente contrapuesto con cualquier sentimiento que valore a las personas por su capacidad, su conocimiento, su inteligencia, su mérito....., que no quiero decir que los pasados, actuales y futuros reyes (de aquí o de allá) no tengan esos valores. Es que los pueden tener, o no, y seguirían siendo reyes.

Muchas personas en España están sinceramente agradecidas al rey retirado (esto de tener dos reyes, dos reinas y dos papas es un lío, siempre hay que especificar a quién te refieres) por su desempeño en lo que llamamos “La Transición”. Y es cierto que siendo el heredero de una dictadura fascista, buscó que en España cupiesen todos los españoles, que no fue poco para lo que había.

Pero también pudo ocurrir lo contrario y seguir la senda que le habían marcado. Sinceramente, creo que la situación hoy no sería muy diferente a la que ahora mismo tenemos pero, eso sí, con muchísimo más dolor.

Y su hijo, el rey actual, ha decidido retirar el título otorgado por su padre a su hermana. También podría no haberlo hecho y el mundo seguiría existiendo, supongo.

Entonces, ¿Por qué ambos han tomado decisiones que les han supuesto una ruptura con la situación anterior cuando podían seguir teniendo una vida regalada (en sus dos sentidos)?

Antes de nada, indicar que ambos temas ni son iguales, ni tienen la misma trascendencia y repercusiones. Si los junto es porque ejemplifican la razón por la que se vieron obligados a tomar esas decisiones.

Ni más, ni menos, que porque NOSOTROS TODOS estábamos más que hartos de la dictadura (en el caso del padre) y de la corrupción (en el caso del hijo). En el primer caso, España hubiera tardado poco en explotar en busca de su libertad y la democracia; en el segundo porque con armas democráticas vamos a expulsar de la vida social y política a los corruptos. Y en ambos casos, de no haber actuado en consecuencia, ellos y su institución habrían sido abandonados en el rincón de los objetos inservibles.

Quiere ello decir que, personalmente, el padre hubiera preferido ser Franco II y el hijo Púnico II. De ninguna manera, además no tengo medios de saberlo. Solamente quiero decir que, por gusto o por obligación, no han tenido más remedio que comprender que NOSOTROS TODOS hemos decidido que es lo que no queremos y  que dentro de lo que queremos estarán solamente si aceptan comportarse como NOSOTROS TODOS DECIDIMOS.

Porque cuando NOSOTROS TODOS nos unimos en un mismo pensamiento o acción no nos pueden parar, y tanto en 1975 como en 2015, si la gran mayoría pensamos lo mismo, a los grandes poderes del Estado, no les queda más remedio, les guste o no, que ajustarse a las demandas del pueblo.¿O es que alguien se cree que si hubieran podido seguir impunemente asfixiando al pueblo en 1975 y/o robándole en 2015, no lo hubieran seguido haciendo?

Pues claro que podemos conseguir lo que queremos.



Garganta de los Montes (Madrid), a 16 de Junio de 2015



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