sábado, 8 de agosto de 2015

Tú y yo acabaríamos en la cárcel

Y cualquier otro que hiciese lo que el Sr. Botín (D. Jaime, que el otro ya se fue hace tiempo). Para el que se fue, le hicieron una doctrina judicial a medida y así evitarle lo que merecía: la cárcel.  Para Jaime Botín, no lo dudéis, lo volverán a hacer.

Y no sólo es porque se pueda pagar un ejército de abogados, es que a los poderosos no se les mete en la cárcel hagan lo que hagan (mirad a los Albertos). La justicia siempre ha sido muy permeable para ellos (sin la ley mordaza en vigor, hubiera dicho que siempre habrá un juez con ganas de prosperar, poquitos escrúpulos y escondido tras el corporativismo de sus corruptos iguales, que por fortuna son sólo una parte de ellos).

¿Y qué es lo que ha hecho el buen hombre? Cosa de nada. Pidió permiso para subastar fuera de España un Picasso y ganarse algunos milloncejos (de euros, una bagatela para él), el Estado se lo denegó, declaró el cuadro “inexportable” y esta semana lo han encontrado gendarmes franceses en su velero en Córcega.

Según la ley en vigor, el cuadro debe ser requisado y pasar a formar parte del patrimonio del Estado. Tranquilos, no llegaremos a verlo.

Si eso mismo lo hubieras hecho tú, o yo, ahora estarían tronando todos los periódicos que más airean la bandera llamándonos desleales, renegados, felones, indignos, antipatriotas, judas………. A un acreditado miembro del poder, evidentemente, no se lo dicen. No tienen para decírselo.

            Y luego el menda es el mismo que va escribiendo artículos sobre ética. Él, al que ya le han pillado ocultando la propiedad de medio Bankinter (suyo, claro) y ahora llevando a un cuadro de crucero (malpensados). Claro, es que la ética sólo es para los demás.



Garganta de los Montes (Madrid), 8 de Agosto de 2015


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