Fin de semana de elecciones
autonómicas en Cataluña que casi todos han interpretado como plebiscitarias. Será
que soy un vulgar centralista, pero hay cosas que no entiendo.
Me resulta extraño que una parte
muy elevada de la población de Cataluña, aproximadamente la mitad porque eso me
vale del 40% al 60% y así no discutimos, prefiera la independencia pero con un
matiz: independientes de España, pero europeos. Más claro, ni el agua: queremos
no depender de España, pero sí de Europa.
Al menos el partido de la CUP es
coherente ya que no quieren ser de España, ni de Europa, ni de la OTAN…. Es una
opción como otra cualquiera y tiene su público.
Pero sigo sin ver la razón para
quererse independizar de la madre (España) y no de la abuela (Europa), sobre
todo si pensamos que esa abuela no regala nada. Al revés, tiene cara de madrastra
y se llama Merkel.
Para mí tendría algún sentido si
con ello buscaran incrementar el uso y respeto por sus tradiciones (el idioma, los
castellets…), pero es que eso ya lo tienen y por ello no lo reclaman.
¿Todo queda reducido al “España
nos roba”?. No lo creo, porque de ser independientes dentro de la Unión
Europea, dado su nivel de riqueza y renta, pasarían a ser contribuyentes netos,
es decir pagarían más de lo que reciben, igual que estando dentro de España.
¿El sentimiento romántico del
anhelo de “sentirse” libres por ser diferentes? Podría ser, pero se me hace tan
cuesta arriba creérmelo en pleno siglo XXI de personas cultas y sensatas…
Y sin embargo, creo que sus líderes políticos (los Mas, Junqueras,
Forcadell, Casals, Romeva…) es lo que están inflamando. Atizan el fuego del idealismo
de una nacionalidad propia, pero para su provecho. Cuantas menos cortapisas a
la hora de administrar los dineros públicos, ya sabemos qué tanto por ciento es
el que se atribuyen y, simplemente, se embolsan.
Por la otra parte, nosotros, los centralistas, los nacionalistas
españoles, podemos seguir sin mover una ceja y amenazar con enviar a la OTAN.
Pero si nos limitamos a eso, ¿estaríamos intentando resolver algo?, ¿O también
estamos buscando que haya pelea y así ver quién es más ciego, ofuscado,
empecinado, tozudo, terco, testarudo….? Goya, en su cuadro “Duelo a garrotazos”
nos retrató muy bien.
Garganta de los Montes (Madrid), 1 de
Octubre de 2015
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